Jóvenes que inspiran cambios

RET Internacional en Panamá.

RET Internacional aborda a los jóvenes no sólo como el futuro de las comunidades, sino también como agentes de cambio social positivo que contribuyen a la eliminación y prevención de conflictos, al igual que a la generación de paz y la integración cultural. Por esta razón, resaltamos la importancia de brindarles una voz a los jóvenes para que expresen sus preocupaciones, opiniones y hagan aportes que posibiliten cambios positivos en sus hogares y comunidades.

Como parte de esta visión, en el 2017 se conforma una red de jóvenes provenientes del Municipio de San Miguelito en Panamá, quienes tienen el deseo de hacer escuchar su voz a través de iniciativas que impulsan mejoras en su entorno. Este grupo de jóvenes, llamado Juventud Activa y en Proceso (JAP), se crea en el marco del proyecto “Fortalecimiento de capacidades institucionales para la permencia y la reinserción educativa y laboral de adolescentes y jóvenes en San Miguelito, Panamá,” financiado a través de la Embajada de los Estados Unidos de América.

JAP nace de la necesidad de crear espacios de participación y empoderamiento juvenil que tengan como objetivo la prevención de la violencia y la deserción escolar en San Miguelito. Cada semana, en sus reuniones de formación, suman más voluntades de jóvenes que aprenden y discuten sobre el rol que deben tener en su comunidad.  Antonella, una de las integrantes de esta red, nos comenta un poco más sobre estas reuniones de formación: “JAP es un grupo que quiere ayudar a las demás personas para que vayan por el buen camino, vengo porque me gustan las ideas y actividades. Podemos aportar ideas y quiero que más personas se unan con todo su entusiasmo.

Las actividades del grupo buscan inspirar a la acción para transformar el entorno, a través de la proyección de los valores relacionados con la formación integral de un joven, como la tolerancia, la responsabilidad, la humildad, el respeto, el trabajo en equipo, el compañerismo y la solidaridad. En sus propias palabras, Donald, miembro del grupo, afirma que “JAP ha sido una experiencia que nunca olvidaré porque me ha ayudado a ser diferente a mí y a otros jóvenes. Como grupo queremos demostrar que en nuestra comunidad no solo hay violencia y que todos los jóvenes podemos cambiar la manera de ver nuestro alrededor; que tenemos cualidades que desarrollar y poner en práctica para que todos podamos vivir como comunidad”.

Bajo la bandera de construir nuevas oportunidades que propaguen la cultura de paz y que sean reflejo de la voz de los jóvenes de su comunidad, JAP desarrolla iniciativas deportivas, culturales y educativas. Una de ellas fue el “Cuadrangular Juvenil JAP”, un torneo de futbol organizado en la comunidad de Don Bosco, San Miguelito, en el que durante dos días los jóvenes tuvieron la oportunidad de divertirse e integrar a otros participantes de diferentes barrios, venciendo aquellas barreras creadas por grupos de riesgo y brindando una alternativa positiva que le hace frente a los altos índices de violencia que existen en este Distrito. A través de la promoción del “Juego Limpio,” con valores, esta iniciativa logró la integración que los jóvenes buscan generar en la sociedad.

Otra iniciativa cultural se desarrolló en uno de los Centros Educativos ubicados en el Valle de San Isidro, San Miguelito, específicamente en la escuela Santiago de La Guardia, institución donde estudian los jóvenes. Allí se realizó un mural en el cual lograron plasmar los valores que como Red Juvenil quieren transmitir a sus pares y a la comunidad.

En el presente, el grupo desarrolla iniciativas educativas dentro de escuelas de San Miguelito. Con esto buscan generar espacios de construcción dentro del ambiente escolar en los que, en colaboración con los docentes, los jóvenes puedan tener la palabra para proponer y construir estrategias para la prevención de la deserción escolar. Su objetivo es convertir a la escuela en un entorno protector, en el cual los jóvenes se motiven más por el estudio como un medio fundamental para la transformación de su realidad, de manera que contagien de energía a otros jóvenes.  Así lo hicieron con Elías, uno de los miembros actuales del grupo, que nos cuenta: “JAP es una parte de mi familia, me motiva con las actividades. Al principio buscaba excusas para no asistir a las reuniones, pero luego me di cuenta que en el grupo se convive y me comprenden. Gracias a JAP y sus actividades me motivo día a día para portarme bien. Los jóvenes que pertenecen a JAP son parte de mi familia, al igual que el equipo de RET”.

Los grupos les permiten a los jóvenes desarrollarse y desenvolverse con otros jóvenes que comparten intereses y experiencias, dándoles la oportunidad de crear fuertes vínculos y de generar aprendizajes. En el caso de la red JAP, el grupo se percibe como una familia en crecimiento, que progresivamente teje redes de cooperación con otros grupos juveniles y organizaciones que tienen el mismo objetivo, el de promover e inspirar cambios positivos en las comunidades en beneficio de la prevención de la violencia y la formación de cultura de paz. Tal como nos dice Kevin, uno de los miembros del grupo: “JAP para mi es una red juvenil, pero también una segunda familia, porque me siento a gusto por el trato inimaginable que me dan”.

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